Bioshock





Tremendo este Bioshock, uno de esos juegos que poseen una identidad propia que marca profundamente al jugador y lo sumerge en su pintoresco universo hasta atraparlo por completo.
Y este mundo es ni más ni menos que la ciudad de Rapture, sumergida en el mar con el propósito de crear una nueva sociedad con todo tipo de libertades bajo el mandato de Andrew Ryan. Este idílico habitat se desmoronó cuando con la investigación genética se crearon los plásmidos. Este producto inyectable daba todo tipo de poder a sus poseedores, pero un poder que tenía un precio, el Adam. Esta esencia vital la extraían de los cadáveres unas pequeñas e intrigantes niñitas llamadas Little Sisters a las que protegían los inconfundibles uniformados de pesados buzos conocidos como Big Daddies.
La guerra por el Adam y las ansias de poder hizo que toda la sociedad se corrompiese y desmoronase hasta convertirse en una suerte de manicomio de pesadilla con todos sus inquilinos sueltos por ahí.

Así pues, cuando llegamos a Rapture, todo se ha convertido en pasillos oscuros y estancias perturbadoras donde se escuchan los desquiciados lamentos y divagaciones de las perturbadas criaturas que allí habitan. Por supuesto ni que decir tiene que hostiles hacia nosotros.

Es uno de esos juegos en los que al principio nos sentiremos indefensos, temerosos ante cualquier ataque, languideciendo por algo de munición. Y eso hablando de enemigos normales. Cuando nos toque enfrentarnos a un Big Daddy por primera vez.. preparaos. El primero (y no estoy exagerando) me mató 9 veces. Y allí iba yo con mi llave inglesa enfrentándome a semejante bestia, redoblando esfuerzos cada vez que me mataba y reaparecía. Cuando conseguí acabar con él, se me dio la elección de salvar a la Little Sister que lo acompañaba o matarla para quedarme con su Adam para ser más poderoso. La primera elección a corto plazo hace más difícil el juego pero a la larga merece la pena (te dejarán algunos regalitos como recompensa, muy muy beneficiosos), además puedes conseguir el objetivo de rescatar a todas las Little Sisters. La segunda es más corto-placista y tentadora al principio donde, como comentaba, estamos más expuestos al peligro.

A medida que vamos progresando y consiguiendo poderes nos sentimos más poderosos y se disfruta más que se sufre, como al principio. Por ejemplo, cuando conseguí el poder de la Telequinesis, la utilizaba con los Big Daddies para devolverles las bombas que me tiraban y luego rematarlos con la pistola. Más adelante reservaba las granadas para ellos. Esta táctica me funcionó de maravilla.
El planteamiento y variedad de poderes te daban la opción de acabar con los enemigos de manera imaginativa, por ejemplo, sobre unos enemigos que estaban en el agua podías electrocutarlos usando el poder de la electricidad, o con otros que estaban sobre un reguero de gasolina, abrasarlos con un ataque de fuego. Cada plásmido tenía su utilidad en un determinado momento, y saber elegir con cual nos equipábamos era fundamental.
Las armas convencionales se podían mejorar con lo típico (más capacidad de munición, precisión, etc.) pero otra táctica que me funcionó de maravilla fue la mejora para la llave inglesa, con un poder que congelaba a los enemigos con su contacto. Primero los congelaba y luego les disparaba una bala para fragmentar el hielo en pedazos.



Los escenarios salidos de una pesadilla, los lunáticos personajes que nos encontrábamos, la música años 30-50, las grabaciones en audio a modo de diarios, todo contribuía a generar esa ambientación única que conseguía enriquecer la experiencia.

Técnicamente ninguna pega, encomiable labor de 2K Games para llevar el juego a la PS3, donde se utiliza el fenomenal motor gráfico Unreal Engine.

Para mí Bioshock merece el calificativo de clásico imprescindible.



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